miércoles 19 de marzo de 2008

El rostro de Dios

El rostro de Dios…
tiene la blancura de las más altas montañas,
el amarillo del otoño que deshoja
los brazos de los árboles,
la negrura del carbón que se cuece entre las llamas,
el color de los trigales generosos
que se inclinan cargados
y se sueltan para llenar las manos vacías.

El rostro de Dios…
es un hermoso paisaje de rasgos insondables,
un ramillete de gestos bondadosos,
miles de trazos,
miles de líneas que confluyen
para recrear el eterno imaginario.

Parece que le vieras
aún sin verle,
parece que le vieras
en las caras de otros,
casi logras describirle
pero sus ojos se esconden,
su sonrisa no es su sonrisa aunque lo sea,
sus cejas…
son una selva de tonos
y aquella nariz
tiene la belleza de todas las etnias.

¡Cómo me encanta mirarle!,
cómo me encanta descubrirle…
en todas las cosas,
en todos los sitios,
en todos los seres.

El rostro de Dios
es una visión universal.

martes 18 de marzo de 2008

Te pareces a mí

Te pareces a mí aunque seas hombre
y no es porque llevemos pantalones.

Te pareces en los ojos,
ansiosos detallan cada cosa.

Te pareces en la boca,
ambas besan al sentirse amorosas.

Te pareces en la risa,
brota espontánea, no la forjas.

Te pareces en las manos,
no tocan y se alejan, se desbordan.

Te pareces en el alma,
tan intesa, agridulce y juguetona.

Te pareces,
en la casa y el trabajo, en el fracaso y la gloria.

Te pareces...
Tu masculinidad sólo radica en las hormonas.

Cuando llora el poeta

Cuando llora el poeta...
sus lágrimas de plata
desbordan mares de tristeza.

Cuando llora el poeta...
se anega su sonrisa
y sus ojos adquieren el tinte de la nada.

Sus versos ya no son los de antes,
no juguetean entre la belleza de las cosas,
sólo se esconden
o flotan entre las páginas de la amargura.

Sus palabras...
cubiertas por el frío de la desilusión,
se hacen ininteligibles,
casi mudas.

Cuando llora el poeta...
se opacan los coloridos celajes
que llevan los sueños al infinito,
y el universo mismo le reprocha.

Es su llanto,
un húmedo milagro
que recorre las mejillas.

Es su llanto,
fresco bálsamo
que alivia pasiones truncadas.

Contémplale en silencio,
tiene la gracia de un pequeño niño
al que se le negaron sus antojos.

Admírale...
pero nunca preguntes por su pena,
no quites la magnificencia
a ese precioso instante.

Simplemente...
deja descansar su alma.

Consideraciones

Y mis ojos se abrieron...

Contemplaron por primera vez
el mundo.

Sólo supieron de belleza.

Luego,
llegó a ellos el dolor y concibieron el llanto.

Después,
percibieron el tiempo y el cansancio.

Entonces,
imaginaron la eternidad y se cerraron
para siempre.

Cántico floral

Las flores,
gráciles ninfas voluptuosas,
visten siempre de fiesta;
extienden sus esmeraldinas manos
para que las bese el sol de la mañana.
Se inclinan
ante el voluble viento,
ante el amenazante y amoroso viento
que desea perfumarse en sus fragancias.
Y lo seducen,
y lo embriagan.
Las veo felices...
Mecerse entre sus alas,
recibir a los gentiles visitantes
que se bañan de polen y de mieles.
A veces...
Cuando la noche avanza,
cuando el ocaso oscurece sus celajes,
las siento entonar
y danzar
rondas primaverales.
Ramilletes de flores
saltarinas
se toman el infinito verde,
celebran el amor
en sus capullos
y tristemente mueren.
Se van al cielo de las flores marchitas,
donde las cuida... Baudelaire.